En efecto, hace algunos días la Asociación de Médicos de la Posta Central denunció la existencia del brote de una bacteria denominada “Clostridum Difficile”, señalando que había afectado a 186 personas, de las cuales 36 habían fallecido. Producto de esto, los Diputados-Médicos acusaron al Ministerio de Salud de que había mantenido oculta esta información durante bastante tiempo, anunciando luego que perseguirían responsabilidades políticas por la batería de la Posta Central. Pero todavía hicieron algo más, señalaron que Daniel Zamudio habría sido afectado por la bacteria siendo ambiguos con lo que querían afirmar con eso, mostrando de paso, frente a la prensa, la ficha médica de él.
Los Diputados Médicos recurrieron de protección en contra del Subsecretario de Salud Pública, pero éste último -también médico- realizó una denuncia en el Ministerio Público para que investigara cómo la ficha de Zamudio había llegado a los denunciantes y exhibida en público, siendo que esta estaba protegida por la ley.
Lo insólito de todo esto, es que los denunciantes y las autoridades denunciadas han deliberado y criticado públicamente a sus adversarios tras “delantales blancos”, sin que desarrollen ninguna actividad que en principio justifique la utilización de tal vestimenta.
Pareciera, que los médicos aún creen que es posible obtener algunas ventajas en la discusión pública y todavía en las propias campañas electorales sobre la base de “delantal blanco” y “estetoscopio”, de modo que la convocatoria simbólica es a la credibilidad que otorgaría una cierta imagen “desinteresada” de servicio a terceros.
Sin embargo, tras el caso de la Posta Central esto pareciera una campaña del Colegio Médico -por lo menos algunos de ellos así lo recuerdan-, en que usando la peor de las estrategias por cada lado, se utiliza la alarma pública y a los jueces como medio de persuasión de sus propias pretensiones.
Pero lo que olvidan los hombres de delantal blanco, es que esto no es una campaña del Colegio Médico, sino que por el contrario una serio problema de salud pública, sobre todo tras las características de la bacteria informadas ayer por el Instituto de Salud Pública.
Cuando se debe recurrir a un símbolo tan trivial como el delantal blanco para la discusión de un conflicto público, sin necesidad práctica de su uso, hay una cierta pretensión de superioridad que francamente a estas alturas pareciera un juego propio de Kidzania. En una de esas, quizá en la próxima campaña parlamentaria algunos quisieran ir allá a entretenerse con sus delantales blancos.
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