Como si la Unión Europea no tuviera ya suficientes problemas, el 1 de enero Hungría asumió la presidencia semestral en medio serias polémicas con sus socios comunitarios.
Dos días después de asumir por primera vez el cargo, la Comisión Europea ha amonestado a este país por la entrada en vigencia de una cuestionada ley que restringe la libertad de expresión (llamada “ley mordaza” por sus detractores) que establece una autoridad, compuesta en su mayoría por miembros del partido conservador Fidesz (de gobierno) y que le otorga amplias facultades para restringir la libertad de prensa. La ley contempla incluso la posibilidad de imponer altas multas por "atentado contra el interés público, el orden público y la moral", o por incurrir en lo que los censores consideren "informaciones parciales" (con nociones tan amplias y vagas no es difícil deducir sus peligros) y multas que podrían implicar el cierre de los medios.
Contra esta medida se ha manifestado, no sólo la Comisión Europea (como “la guardiana de los tratados”, según el Derecho Comunitario) sino también la OSCE, agrupaciones de DDHH y sus socios europeos, en especial Francia y Alemania.
Pero además, Hungría aprobó una ley que grava a las empresas extranjeras con la finalidad de financiar su déficit público. El problema es que las principales empresas afectadas son europeas -especialmente alemanas-, lo que pone en cuestión las normas del mercado común.
Ambos temas son especialmente sensibles en la UE en un momento complejo. El primero, porque Europa ha establecido como parte de su “acervo comunitario” el respeto de los DDHH, libertad de expresión y prensa incluidas. Este organismo ha tratado de constituirse en una potencia civil (lo que no es en el plano militar), consagrando y difundiendo el respeto por los derechos fundamentales. En otras palabras, utilizando su “poder blando”, por lo que las medidas húngaras implican un claro retroceso en un país que forma parte del bloque desde 2004.
El debate en Europa no se ha hecho esperar, tal como ocurrió con la expulsión de los roms de Francia o como debiera ocurrir ante la iniciativa griega de construir un muro en la frontera con Turquía para evitar la inmigración ilegal. Ante las presiones y amenazas de investigación jurídica por parte de la Comisión Europea, Viktor Orban, el líder magiar, matizó sus dichos tras reunirse con José Durao Barroso, Presidente de la Comisión y manifestó, no sin dejar el tono desafiante, que si se probaba por parte de la UE que la ley vulneraba el Derecho Comunitario, la cambiaría.
Por otra parte, la superación de la actual crisis económica y financiera, el crecimiento económico y la creación de empleos para mantener el bienestar social en Europa, que se habían transformado en las prioridades de esta presidencia húngara, se han visto ensombrecidas por la polémica en esta semana de debut.
La medida que afecta los intereses económicos de países socios, encrispa los ánimos. Alemania ha vuelto a ser el motor del crecimiento de la Unión Europea y, en gran medida, el empuje de los otros 26 depende de la suerte que corran. A lo anterior se agrega el acalorado debate que se prevé se desarrollará a mediados de 2011, cuando se discuta el presupuesto de la UE para el período 2014-2020. Cinco de los principales contribuyentes netos (Alemania, Francia, Reino Unido, Holanda y Finlandia) presentaron una carta solicitando el congelamiento del presupuesto hasta 2020, a lo que se oponen los países menos desarrollados.
En definitiva, Hungría ha tenido un difícil debut. Ante sus intenciones de continuar la línea de las presidencias anteriores (española y belga), medidas internas (y otras que se vislumbran en los próximos meses que serían adoptadas por los 2/3 del parlamento húngaro de mayoría conservadora) han puesto en el tapete el rol de este liderazgo. Si bien luego de la entrada en vigencia del Tratado de Lisboa las presidencias semestrales no son tan relevantes como antes, indudablemente mantienen un rol de símbolo del comportamiento del Estado respectivo, debiendo “dar el ejemplo” de su compromiso con el proceso europeo.

Comentarios
Me parece que, justamente,
Me parece que, justamente, este es uno de los desafíos que genera la Unión Europea. Me refiero al hecho que en teoría todo está en equilibrio, pero en la práctica eso es algo no tan fácil de llevar. El ejemplo de Hungría es muy claro al respecto, pues nos muestra, por un lado, el paradigma político húngaro y, por el otro, el paradigma político de la UE. ¿Cómo hacer para que ambos poderes queden contentos y en equilibrio? La UE "obliga" al respeto de ciertas normas y de ciertos comportamientos, como la libertad de prensa, pero la pregunta es si siempre se logra llegar a una justa solución. Lo que ocurrió, tal cual dice la Profesora Paulina Astroza, con los gitanos es, en mi parecer, la otra cara de la moneda. Sigo pensando que el gran desafío de la UE es realmente quitarle hegemonía a los "grandes", aunque, al mismo tiempo, cabe preguntarse si es viable una UE sin la hegemonía de esos grandes. Pero una democracia sin democracia no es democracia. Así de simple. MUY BUEN artículo!
Seria perfecto que, quien
Seria perfecto que, quien asuma alguna presidencia en cualquier parte del mundo, se haga una revisión previa para con respecto a sus socios, su gente, su pueblo...
Sin embargo, eso no sucede, y Hungría no es la excepción.
No obstante me parece que Hungría ha realizado una buena pega en este último tiempo, y esperemos que con esto no baje el nivel.
Excelente artículo, muy actualizado y que en nuestro pais suele no sonar mucho, un aporte de regiones, como siempre.