Muchas dudas rondan con fuerza estos días en Europa. ¿Será capaz el Primer Ministro Yorgos Papandreu de sortear con éxito los difíciles obstáculos a los que se enfrenta?
Primero, según la reciente información de los medios internacionales, Papandreu acaba de lograr aprobar la moción de confianza en el Parlamento en relación a su nuevo gobierno, primer obstáculo necesario de salvar para continuar con el plan de salvataje de Grecia. Segundo, le queda aún la tarea de convencer a los mismos parlamentarios que aprueben el drástico plan de ajustes que la UE y el FMI exigen para desbloquear la quinta partida correspondiente al plan de rescate aprobado y facilitar así uno nuevo (por 120 mil millones de euros) para evitar la cesación de pagos o bancarrota de este país. Más difícil aún se presenta este segundo desafío cuando miles de personas marchan por las calles de Atenas exigiendo justamente lo contrario. Oposición, sindicatos, trabajadores, jóvenes, los “indignados griegos”, presionan por el rechazo a dichas medidas que implican despidos, privatizaciones, recortes de gastos y subidas de impuestos, todas medidas absolutamente impopulares y que afectan directamente al bolsillo y la calidad de vida de los helenos.
¿Será capaz la UE de evitar el colapso griego y, en consecuencia, el propio colapso de la zona euro? ¿Es posible impedir el efecto contagio en otros países como Portugal, Irlanda y España? ¿Pueden verse complicados países que están en la zona amarilla como Italia o Bélgica?
La declaración de cesación de pagos de Grecia con su consiguiente abandono de la zona euro y el efecto contagio de la misma, es el escenario catastrófico que los 27 Estados de la Unión Europea, en especial Alemania y Francia, quieren evitar; pero, ¿a toda costa? Críticas al desempeño de la UE han surgido desde distintos sectores. Por una parte, se cuestiona el retraso en entregar la quinta partida de 12 mil millones de euros a Grecia condicionándolo a la aprobación del plan de ajustes. Los disensos al interior de los 27, en la reunión de Ministros de Finanzas y entre la dupla franco-alemana, han retardado la decisión de desbloqueo de este dinero para dar un respiro, en lo que se pueda, a la ahogada Grecia. Sin embargo, los Ministros de Finanzas decidieron aplazar al 3 de julio la decisión a la espera de lo que ocurra en el Parlamento griego.
De otro lado, he leído la opinión de economistas que advierten el peligro que implica un plan tan draconiano para Grecia que no le permita crecer económicamente (incluso que la lleve a un crecimiento negativo) y, sobre todo, a una profundización de la crisis política con el descontento social y la rabia de miles de personas que presionan por mejorar sus condiciones de vida.
Observo con atención -y preocupación- un debate entre los sectores políticos, sociales y empresariales (para referirme a los mercados) en que las tensiones e intereses contrapuestos son evidentes. Cada uno tira la cuerda hacia un lado opuesto, con el riesgo más que claro que se corte y dañe a todos.
Angela Merkel, moviéndose también en aguas turbulentas entre lo que manifiesta la opinión pública interna (que en un 60% está en contra de que un nuevo rescate a Grecia sea financiado con fondos públicos), las presiones de los mercados y bancos alemanes, con el peso de las importantes derrotas electorales sufridas en el último tiempo, logró en su encuentro con Nicolas Sarkozy que se hiciera un llamado a los acreedores privados de deuda griega a participar “voluntariamente” en la reestructuración de la deuda, modificando las condiciones so riesgo de ser considerada esta maniobra como default. Sin embargo, los bancos alemanes, dentro de la lógica fría de los números y las ganancias o pérdidas, condicionaron su participación a una garantía estatal, justamente lo que Merkel quiere evitar.
En un contexto crítico, in extremis, la UE debe reaccionar y a tiempo. Está en juego su estabilidad, credibilidad y, en último término, su rol de potencia económica y civil. Con ciudades testigos de la marcha de los indignados que reclaman estar pagando los platos rotos de otros, que exigen que los inversores y bancos asuman su gran cuota de participación en esta situación, que denuncian que los ricos cada día son más ricos y los pobres más pobres, el dilema europeo es de proporciones.
Este 23 y 24 de junio se reúnen en Bruselas los Jefes de Estado y de Gobierno de la UE. En la agenda, claro está, el tema de la crisis griega y europea está en la tabla.
Momentos importantísimos se están viviendo para el futuro del viejo cotinente. Ya no sólo se trata de saber qué Europa se quiere sino cómo se quiere. El admirado proyecto que comenzó a gestarse incluso desde antes de la Primera Guerra Mundial está en cuestión. Europa debe salir airosa. Los beneficios que el proyecto de integración ha reportado para el continente -aunque en estos momentos se olviden por algunos- son numerosos y han servido de ejemplo para otros. La Europa unida es un referente y muchos esperan mucho, pero mucho más de lo que han demostrado hasta ahora en la gestión de esta crisis. ¿Podrán lograrlo? Debo confesar que no tengo la respuesta, sólo el deseo de que así sea.

Comentarios
Claro toda la razón, si el
Claro toda la razón, si el punto es que tan complicado se ve el panorama en Grecia, que la solución real sólo es el salvavidas económico de la UE, por que como dices si no se paga directamente puede conllevar a la decadencia Alemana predominantemente, y ahí si que tendría problemas mayores la UE al ser uno de los Estados más potentes que la integran...
Es una tema de larga discusión pero muy bueno! Saludos!!!
Interesante tema a
Interesante tema a discutir... existen muchas formas de ver el problema, pero muy pocas soluciones a mi juicio. Grecia está pasando por un momento sumamente riesgoso políticamente, porque como se menciona en el post, si se cumplen las exigencias que la UE pide para dar un nuevo rescate económico a Grecia, el pueblo Griego se irá en picada contra sus gobernantes, es demasiado riesgoso, por que a gente ya se ve afectada y no aceptará lo que el gobierno quiera hacer llámese rebaja de sueldos, aumentos de tributos, etc.
Otra gran pregunta que me ha surgido muchas veces con respecto a este tema... la deuda de Grecia es tan grande que cual es límite que tiene para ayudarlos la UE? ¿Cuántas veces tendrá que recurrir en ayuda de Grecia? quizás con tal de que se evite la decadencia completa o el efecto dominó con los otros países lo harán muchas veces, pero que pasa con los estados o los pueblos que ya no quieran ir al rescate? ¿ Que pasaría en ese momento con Grecia? están en un ciclo que es muy difícil romper.... Solamente espero que se resuelva rápidamente por el bienestar del pueblo Griego y que no se expanda a los demás estados que posiblemente podrían resultar afectados.
Estimada Ariosha, el dilema
Estimada Ariosha, el dilema griego y europeo es real y crítico. Las soluciones teóricas pueden existir pero en la realidad es mucho más difícil implementarlo. Una alternativa es no pagar derechamente y eso implicaría el derrumbe del sistema por las presiones, en especial de alemanes.
Gracias por tu reflexión y opiniones. Un abrazo,
Paulina Astroza
Muy interesante la columna.
Muy interesante la columna. Refleja de forma amena, completa y concisa las inquietudes del momento. Comparto la opinión de que el momento es crítico, la crisis económica aún arrecia, lo que hace que los ciudadanos afectados por los recortes de la Europa social se quejen del Pacto del Euro y de que sus autoridades no hayan sabido garantizarles el bienestar al que están acostumbrados y que consideran como parte del modelo de Europa que quieren. Difícil de avanzar, ya que no se ve un claro liderazgo político en Europa. Ojalá esta semana los líderes se inspiren y no demoren más en encontrar una buena solución.
Estimada Leticia,
Estimada Leticia, efectivamente, dentro de las variables en juego una muy importante, en mi opinión, y que se ha echado de menos desde hace demasiado tiempo es el del liderazgo en la UE. Han sido grandes líderes quienes han dado nacimiento y continuidad a la idea de la Europa unida. No es la primera vez que la UE atraviesa por una crisis pero la falta de conducción clara, convicción en el modelo europeo, influencia y presión ante los mercados y especuladores, están llevando a la UE por el mal camino. Ojalá que ante la necesidad, aparezcan esos liderazgos positivos que tanto requieren los ciudadanos europeos. Gracias por tu aporte y visión,
Paulina Astroza